Ciclo de conferencias

LOS COSTES INVISIBLES DEL ALZHEIMER

12 Jul 2017

Accede a los contenidos de la conferencia celebrada el pasado 12 de julio.

Conferencia de María Ángeles Durán, el 12 de julio de 2017 en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Donostia-San Sebastián, en una sesión dirigida y moderada por la periodista Aloña Velasco.

La Fundación Aubixa y AFAGI invitaron a la autora de “Los costes invisibles de la enfermedad” (Fundación BBVA, 2002) a fijar su mirada crítica sobre las circunstancias sociales que rodean la Enfermedad de Alzheimer y otras demencias, y sus efectos sobre las familias.

Los expertos no creen que el sistema actual sea adecuado para cubrir las necesidades de los enfermos con demencia, y lo será aún menos en el futuro, por lo que recomiendan algunos cambios sustanciales. Desde el punto de vista sanitario, el principal cambio recomendado es una mayor asignación de funciones al sistema de cuidados primarios, porque actualmente el cuidado de la demencia está en exceso especializado. Piden protocolos (care pathways) que faciliten la integración y coordinación del cuidado, ya que la mayoría de los enfermos por demencia padecen también otras enfermedades o tienen una salud frágil. Hay acuerdo en evitar en lo posible la hospitalización, pero no sobre el mejor modo de evitarla. Las medidas adoptadas hasta ahora en los hospitales, tales como unidades de cuidado de demencia, han demostrado que mejoran la calidad del cuidado, pero no que ayuden a reducir la duración de las estancias.

En el plano legal, la incapacidad es un terreno pantanoso; no se corresponde con una sociedad envejecida en que la proporción de personas de edad muy avanzada y con deterioro cognitivo crece lenta pero constantemente. Tampoco se ajusta a una sociedad de hogares unipersonales, vínculos familiares inestables y gran movilidad espacial. La legislación es inconsistente, se debate entre la protección al incapaz y el mantenimiento de su capacidad, entre la necesidad de confiar y la desconfianza en los cuidadores. En muchos casos se genera un limbo legal, difícil para los familiares y para el entorno social del enfermo. La vigilancia judicial sobre los tutores, encaminada a evitar que abusen del enfermo, con frecuencia tiene el efecto contrario; obstaculiza el esfuerzo de los cuidadores para sobrellevar una situación ya de por sí muy difícil y económicamente gravosa. Por ello, aunque la ley establezca la obligatoriedad de comunicar la situación cuando el enfermo pierda la capacidad de regirse por sí mimo para proceder a la incapacitación legal, con frecuencia no se hace. Y tampoco se respetan los plazos para la aceptación de la responsabilidad de tutor. Incluso en algunos casos de bienes indivisos u otras situaciones similares en que se requiere unanimidad, la enfermedad se convierte en un instrumento de extorsión o chantaje frente a terceros.

Por otra parte, el Informe internacional sobre el Alzheimer de 2016 reconoce que son las familias las que, en todos los países, realizan la mayor parte del trabajo del cuidado, pero no se detiene a analizar el impacto que representa en términos de pérdida de empleo o merma profesional y de calidad de vida para los familiares de las personas afectadas de demencia. El 60% de los hogares no puede costear los servicios de cuidado de un trabajador a tiempo completo, ni siquiera pagando solamente el salario mínimo interprofesional, puesto que rebasaría el umbral del 33% de los ingresos de la familia, límite de lo que puede destinar a la adquisición de un bien básico. Además, la jornada completa de trabajo remunerado solo cubre parte de las necesidades de un enfermo dependiente.

Un cuidador a tiempo completo y salario mínimo consumiría más del 43,27% de la renta total de un hogar de jubilados. Un patrimonio de 126.000 euros destinado exclusivamente a abonar la estancia en una residencia de tipo medio, permitiría pagar 68,9 mensualidades, algo menos de seis años. Si el patrimonio se destina a pagar dos plazas de residencia, cubriría menos de tres años para cada residente.

Los hogares no disponen de suficientes recursos monetarios para atender a sus necesidades de cuidado si han de pagar por ello. Si las necesidades de cuidado se priorizan para garantizar el bienestar de la población, hay que desarrollar nuevos modelos de atención que no se basen en el trabajo no remunerado de las mujeres ni sean inaccesibles a la mayoría de los hogares.

FOTOS

Los costes del Alzheimer

APARICIÓN EN MEDIOS

Entrevista a María Ángeles Durán en Diario Vasco: Mª Ángeles Durán: «Los cuidados no deben basarse en el trabajo no remunerado de las mujeres»

Volver al listado

Compartir

 

Más Ciclo de conferencias

Tratamiento del Alzheimer: legislación y jurisprudencia

Accede a los contenidos de la conferencia celebrada el pasado 20 de septiembre.

20 Sep 2017Ms info

Método Vasco para vivir 100 años

Accede a los contenidos de la conferencia celebrada el pasado 22 de junio.

22 Jun 2017Ms info